Aquel 15 de junio de 1813, durante la Campaña Admirable, el sol se mecía indeciso sobre el cielo trujillano. Un aire denso, con olor a pólvora vieja y desazón, cubría la pequeña villa andina. Los campesinos, curtidos como cuero de ganado, con sus alpargatas de cáñamo gastado, dejaron la faena en los conucos para apilonarse en la plaza, corazón de piedra silencioso del poblado. Las mujeres, con sus faldas floreadas y pañoletas oscuras, se santiguaban con murmullos de rezos antiguos. Había en cada rostro surcos de labranza y desvelo, como la historia de la patria misma: tierra sufrida esperando la semilla de la libertad.
El general Simón Bolívar subió al entablado de la plaza. Su figura, pequeña pero segura, parecía hacerse gigante a medida que era tocada por el sol ceniciento. El silencio era tan espeso que se podía oír la respiración de la multitud, llena de miedo y de esperanza.
Entonces, rompiendo el aire con un estampido seco, la voz de Bolívar se alzó, afilada como una espada en el campo de batalla. Aquello no era un sermón, sino el grito de un volcán que por fin hacía erupción:
—"¡Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de Venezuela! ¡Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables!"
Por un instante que pareció eterno, Trujillo contuvo el aliento, asimilando la terrible elección: vida o muerte, sin términos medios, sin lugar para la tibieza.
El decreto fue rayo y trueno en la quietud colonial. Fue la derogación de la indiferencia. El rostro de la gente se tensó, pero sus ojos brillaron: aquello no era solo el anuncio de la guerra, era un bautismo de sangre, la personificación de una nación naciendo, costara lo que costara. El pueblo supo, como todos allí, que el guarapo dulce se había tornado amargo, y que solo el fuego de la lucha limpiaría la ceniza de la opresión. Trujillo dejó de ser un pueblo para ser un símbolo: el lugar donde la vida y la muerte firmaron un terrible acuerdo por la Independencia de nuestra Patria.
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