A medida que caía la tarde, se evidenciaba una fractura interna en el bando federal. Mientras Zamora se preparaba para el combate con determinación inquebrantable, sus aliados políticos —entre ellos Falcón— le sugerían prudencia y negociación. Zamora rechazó estas posturas y denunció que la prudencia es, a menudo, el disfraz de la cobardía de quienes no conocen el hambre. Para el General del Pueblo Soberano, la federación no era un simple concepto legal o burocrático, sino una necesidad vital de justicia social: el pan y la tierra. Esta brecha ideológica marcó la soledad del líder, quien sospechaba que sus propios compañeros veían su radicalismo como un obstáculo para sus ansias de poder.
En un momento aciago, mientras Zamora señalaba el punto de ataque en la muralla, un disparo certero lo alcanzó en el rostro. Una bala traidora lo derribó como a un roble. Su muerte fue instantánea y causó un silencio ensordecedor que fracturó el tiempo; con la caída del líder, la luz de la revolución pareció apagarse para sus soldados.
La muerte de Zamora no fue un simple azar de la guerra. En el puesto de mando, Juan Crisóstomo Falcón y Antonio Guzmán Blanco recibieron la noticia con un alivio apenas disimulado. Para ellos, Zamora era un torrente incontrolable que amenazaba con arrasar el orden social que ellos pretendían heredar. Los líderes decidieron ocultar la verdad y enterrar el cuerpo en secreto para evitar un seguro levantamiento popular. Con Zamora fuera del camino, la federación quedaba despojada de sus promesas de justicia para el campesinado.
La guerra continuó por tres años más, pero terminó en el Tratado de Coche: un acuerdo entre élites que dejaría las promesas de tierras y hombres libres en el olvido.
Zamora no murió por una bala enemiga, sino por la traición de quienes temían la magnitud de sus sueños. El sonido que aún persiste en San Carlos no es solo el del fusil, sino el eco de una conspiración que enterró la esperanza de un pueblo bajo el sol inclemente de la llanura venezolana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
TU OPINIÓN ES IMPORTANTE PARA MI