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7 de marzo de 2022

El Primer Intento en Fundar un Pueblo en los Valles del Tuy

     
El 
primer intento en fundar un pueblo en los Valles del Tuy se hizo en 1573, diez años después de la segunda fundación de Caracas.

El Teniente Gobernador de Caracas, Francisco Calderón, con ochenta soldados somete a mas de 600 indios Quiriquires que poblaban las riveras del río Tuy, pero los soldados, todos establecidos con sus familias en el valle de Caracas, no quisieron quedarse.

Fue en 1673 cuando el padre Manuel Alesson funda San Diego de Tuy Abaxo que luego sería conocida como San Diego de Alcalá  de la Sabana de Ocumare.

En el valle se sembró caña de azúcar y cacaotales, había bosques tupidos y sabanas para pastizales, el ganado y los cerdos se convirtieron en el principal producto de la zona.

La vida transcurría tranquila entre los calorones del verano y las inundaciones del río en época de lluvias, muchas otras poblaciones de la zona prosperaron, como Santa Teresa, Cúa, Santa Lucía, y Charallave. Su cercanía con Caracas y el puerto en el río las hacía ser centro de producción agrícola y pecuario.

Para 1915, Ocumare del Tuy era la capital del Estado Miranda a la que se llegaba en el ferrocarril inglés desde Caracas. Para quien hacía el camino por tierra, tenían que atravesar el caudaloso río Tuy y podían hacerlo, bien en bote, sobre bestias de carga vadeando los pasos, o cruzarlo "a cabrito" como se le decía, sobre los hombros de esclavos.  

Con el transcurrir del tiempo, en la casa del mercado, se inauguró un cine y en las noches se proyectaban películas mudas con un proyector de manivela. Se publicaba un periódico El Mirandino, existía el hospital "San Simón", tenían una casa de telégrafos y el hielo todavía no llegaba. El gobernador del Estado se llamaba Presidente y las cocinas de las casas funcionaban con carbón de cují que traían de las minas de Charallave. 

Para comienzos del siglo XX el hombre más rico del Estado Miranda era el General Juan Crisostomo Gómez (Juancho Gómez), hermano del Benemérito, Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, Juancho era dueño de la mejor hacienda de la región, llamada Mendoza, que era la unión de siete haciendas, y producía café, caña de azúcar, carne, leche y bananos. Los negocios se hacían en monedas de oro llamadas morocotas y onzas españolas. La única industria que existía era la molienda del maíz. 

La luz eléctrica llegó a Ocumare en 1917 gracias a unos empresarios caraqueños que fundaron la "Compañía Anónima Luz Eléctrica de Ocumare". En esa época, el Jefe Civil, aprovechando que había en el pueblo muchas matas de mamón, soltaba a los presos y los ponía a recoger la rica frutilla para luego repartirla gratis a la gente que salía de la misa los domingos. El Estado tenía una banda de música con la que se hacían retretas y presentaban zarzuelas que montaban algunas familias y aficionados en el local del cine. 

En Ocumare del Tuy vivieron muchos andinos que visitaban la hacienda Mendoza y en la que se dice, había uno de los parques militares más grandes del país. Fue capital del Estado Miranda de 1904 a 1927. Luego de la caída del General Gómez, los valles del Tuy empezaron de manera acelerada su proceso de industrialización, el estar cerca de la capital (se conectaba por carretera a una distancia de 60 kms), la hacían atractiva para ubicar parques industriales, pero fue tan desordenado su crecimiento y con tan poco respeto por el medio ambiente, que en poco menos de un siglo nos encontramos con un pueblo desorientado y sin aspiraciones de superación. 

Tomado de: http://elhortador.blogspot.com/2016/03/pequena-historia-de-ocumare-del-tuy.html

6 de marzo de 2022

La Peregrinación de la Escolta de los Indios Coromotanos


En Ocumare del Tuy, un humilde y laborioso pueblo del estado Miranda, se celebra una peregrinación única en Venezuela y el mundo, en honor a la virgen de Coromoto. 

En 1941, el párroco del pueblo Rafael Pérez León, creó la escolta de los indios Coromoto, con una tropa de "boys scouts".


Así relató el propio Jesús Tereso Sánchez (†), cacique mayor de los indios coromotanos, ese episodio: “…estaba compuesta por 700 miembros, entonces, monseñor Pérez León, que era nuestro párroco, de los 700 escogió 300 para formar la escolta de los indios coromotanos, o sea que la matriz de la escolta de los indios coromotanos vienen siendo los scouts…” 


Miles de personas asisten a esta manifestación de fe. Esta fiesta religiosa se lleva a cabo con el permiso del Vaticano. De esta manera lo describe Jesús Tereso: “La única parte donde se celebra, es aquí, por orden del Papa, ¿cómo lo hizo monseñor para conseguir eso?, ¡no se!...

 
Más de seis décadas de tradición. Los promeseros se decoran con distintos accesorios. Desde muy temprano los indios se concentran a las afueras del templo. Miles de personas esperan fuera de la iglesia.


Al salir la imagen de la virgen, los asistentes la reciben con gran emoción, la virgen es montada en una carroza que se asemeja a una choza y es guiada por el cacique, algunos van a caballo y otros a pie.


En el recorrido se encuentran altares en honor a la virgen». En las carrozas van niñas vestidas de blanco con gorros rojos, simbolizando los ángeles y representando los estados de Venezuela.


Al llegar a la plaza de los indios, todos hacen reverencia ante la imagen de monseñor Pérez León y la virgen de Coromoto. La peregrinación llega a su término con la reverencia del cacique. 


La peregrinación de los Indios Coromotanos es una tradición tan autóctona de los Valles del Tuy que nace de la religiosidad de un pueblo pequeño, arraigado en sus costumbres, y ese venezolanismo de sus habitantes; devotos de la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela. De acuerdo al Cacique Mayor Jesús Tereso Sánchez, esta peregrinación se inició cuando Monseñor, siendo parte de los boys scouts, realizó lo que el llamó “una misa especial”, la cual se mantuvo en secreto hasta el último momento, luego de terminar la misa salió la imagen de la Virgen de Coromoto y 300 personas vestidas de indios… El pueblo se asustó un poco pero Monseñor supo arreglar las cosas y se realizó la caminata que ahora se hace, pero de una manera mejor. Esta celebración se realiza en Ocumare del Tuy, Estado Miranda, en honor a la patrona de Venezuela; la Virgen de Coromoto, el domingo después del miércoles de ceniza. Es una tradición que data de 1941 y que inició Monseñor Rafael Pérez León, párroco de la ciudad de Ocumare para aquel entonces. En este día toda la población se viste con trajes indígenas; el más llamativo es el del Cacique, el cual se caracteriza por ser bastante pesado, siendo el único que puede ostentar tal penacho, según lo estipulado en el año 2014 por la Asociación Civil Indios Coromotanos. La peregrinación se hace a caballo para darle colorido a la procesión, ya que, de acuerdo a la tradición, los indígenas verdaderos le temían a estos porque los españoles se los arrojaban encima para dejarlos sin movilidad alguna. 


En una ocasión Irene Sáenz, Miss Venezuela y Miss Universo, quien para entonces era alcaldesa del Municipio Chacao, visitó Ocumare del Tuy para ver la Procesión de los Indios Coromotanos, y se impresionó tanto que invitó al Cacique Mayor, Jesús Tereso Sánchez a presentarse un 5 de Julio en Chacao, exhibiendo el colorido y la belleza de esta tradición, y así sucedió, ese día; llevaron 7 caballos desde Ocumare del Tuy y unos 15 más fueron prestados en la Capital, también visitaron ese Municipio aproximadamente 60 promeseros quienes realizaron el desfile habitual ante la mirada y el asombro del público capitalino, siendo reconocido su esplendor fuera de los Valles del Tuy.


 

9 de mayo de 2021

La Revolución de los Azules en el Tuy

 La batalla de Cúa, febrero, 1868

(Tomado de: http://escribidor30.blogspot.com/ Por el Prof. Manuel Monasterio )

     

El gobierno del Mariscal Juan Crisóstomo Falcón, mantenía descontentos a muchos, por su ineficiencia, es así, como aprovechando este descontento, el ya anciano, pero muy astuto, General José Tadeo Monagas, promueve su movimiento de Unidad Liberal, identificado con una bandera azul, para procurar reunir a todos los opositores del gobierno que sentían burlados y traicionados los postulados de la Federación.

En febrero de 1868, comenzó una reyerta armada contra el gobierno de Falcón, quien se ve obligado a dejar la presidencia del país para tratar de apaciguar los ánimos caldeados. Así es como se entrega la presidencia de la República al General Liberal Manuel E. Bruzual.

Los Valles del Tuy, fueron invadidos, entrando por San Casimiro, estado Aragua, por revolucionarios afectos a Monagas, comandados por los Generales Prudencio Vásquez y Desiderio Escobar, con la finalidad de ocupar las poblaciones de Cúa y Ocumare del Tuy.

El paso del río Tuy, por el camino de Los Claveles, se vio violentado, al amanecer del 14 de febrero de 1868, por un ejercito de más de 200 hombres, quienes entran al pueblo por la calle de Las Posadas, hoy conocida como El Carmen, llegan a la calle Roscio, hoy calle Zamora, a la casa donde funcionaba la jefatura civil y militar, que también hacía de cárcel. No hubo ninguna oposición y el pueblo es tomado sin mayor contratiempo, logrando los revolucionarios instalarse, esperando la llegada de los refuerzos.

El gobierno respondió a los revolucionarios que habían tomado el pueblo de Cúa, con una expedición al mando de los Generales Juan Francisco Pérez y Genaro Espejo. El 16 de febrero todos los habitantes amanecen resguardados, los jóvenes evitando la recluta forzosa se esconden en los montes. Las fuerzas del gobierno llegan por el camino de El Palmar y Tovar, que conduce a Ocumare. Los revolucionarios los esperaban atrincherados en los sitios altos, cercanos a la quebrada de La Vega, por el paso de Lecumberry. Habían francotiradores en las torres del templo y en los alrededores de la plaza del mercado, hoy plaza Zamora.

El combate se hizo muy intenso, a la hora del medio día, ya no les quedaban municiones a ninguno de los dos bandos, eran centenares los muertos. La batalla se hace entonces cuerpo a cuerpo, a machete y lanza. No hay posibilidades de tregua. El General Prudencio Vásquez, en un gesto de bravura, encabeza un ataque por el frente, tratando de repeler a un grupo de soldados dispuestos a la toma de la plaza y el templo, en esta acción desesperada recibe primero un tiro en la pierna, arrastrándose se protege al pié de un árbol, y se mantiene un buen rato disparando, lo que permite al General Desiderio Escobar organizar la retirada con los pocos hombres que quedaban aún con vida. Finalmente, otro balazo acaba con la vida del General Vásquez. En las calles adyacentes al templo, solo se oía llanto, los heridos son auxiliados y llevados a un improvisado hospital de campaña que se instaló en la jefatura, hoy casa de la familia Fuentes Robles. No había suficiente madera para fabricar tantos ataúdes, los difuntos eran enterrados envueltos en sus propias cobijas, uno de los médicos que le correspondió trabajar muy duro con los heridos fue al Doctor Cristobal Rojas, padre del famoso pintor, quien apenas tenía diez años. El cementerio se extendió hasta las barracas de Chupulun.

La revolución de los azules triunfó, sin embargo, el General Monagas muere antes de tomar la presidencia y se abre definitivamente el camino al poder para el General Antonio Guzmán Blanco.


5 de febrero de 2021

Páez y su Renegado Compadre


General José Antonio Páez
La resistencia realista, después de la batalla de Carabobo, aún se mantuvo durante un tiempo. En la zona de los Valles del Tuy con frontera con el llano del estado Guárico. En la cima de Guatopo, estuvo asentado un grupo realista dirigido por un indio alto, fuerte, de cara enérgica y ojos penetrantes, de nombre Dionisio Ramón del Carmen Cisneros Guevara. Desde 1821 hasta 1832 este personaje junto con otros de sus compañeros de armas, entre indios, mulatos, zambos y algún blanco de orilla, se internan en la espesura de las selvas de la cordillera del interior de los Valles del Tuy, crean una resistencia, que no solo hostiga a las autoridades republicanas, sino que se encarga de atacar sistemáticamente a las principales haciendas y centros de producción agrícola de las poblaciones cercanas a Caracas, especialmente a las del Tuy y Barlovento, porque eran su principal fuente de abastecimiento de alimentos y otros rubros como carbón y leña, y se dedican al pillaje, secuestro y cobro de “vacuna” en nombre del Rey Fernando VII, desconociendo al gobierno de Venezuela representado por el General José Antonio Páez. Dionisio Cisneros jamás creyó en las políticas que los gobernadores de nuestro país implementaban en esos tiempos en contra del pueblo venezolano y se identificaba más con la causa realista. Este grupo inconforme era un problema para la producción agropecuaria de la zona, "según la oligarquía terrateniente y grandes hacendados de la región", por lo que Páez, tuvo que confrontarlo.
     El Arzobispo de Caracas, se queja ante el León de Payara, por la situación que se vive en el sitio. Se había detenido la producción de maíz con lo que se hacían las arepas, los campos tuyeros estaban abandonados y había escasez de alimentos. A lo que Páez contesta: 

“Mira que yo a virtud de lo que me dijiste, estoy pastoreando a Cisneros; mucho desconfío de la empresa, porque no tenemos quien puede inspirarle a él confianza; pero por último se hacen las tentativas, y si se logra el golpe son inmensos los bienes que resultan, porque ya hasta la falta de maíz aprieta” 

Páez, en septiembre del año 30, decide enviar al General Felipe Macero para que acabe con Cisneros, pero este era muy escurridizo. A pesar de no dar con él, logra capturar al hijo de Cisneros.

Ya, con una gran cantidad de recursos, el Taita decidió usar una estrategia diferente a la fuerza para enfrentar al aguerrido Dionisio, a través de su hijo. Lo vistió y le dio zapatos, lo que significaba un ascenso social; lo colocó en un colegio y le brindó su protección. Le escribió a Cisneros para indicarle el vínculo que habían contraído, y aunque no fuese acorde con su carácter, la respuesta de Dionisio fue favorable. Cuando se bautiza al niño, Páez se convierte en el padrino del muchacho, generando un lazo de compadrazgo con Dionisio. La estrategia apuntaba a que este, siendo católico, no obviaría el lazo de compadrazgo creado con el General. 

“…no estoy cansado ni me cansaré nunca de servir a Dios, soy oficial del rey, se lo que es honor, y no faltaré jamás a mi palabra.” 

Fue la respuesta de aquel difícil realista, en su resistencia contra los patriotas.

El Presidente Páez con frecuencia viajaba a la hacienda Súcuta, propiedad del Marqués del Toro, cerca de Ocumare. Allí se organizaban grandes “saraos” donde se tocaba, se cantaba y se bailaba el “carrizo” antecedente del joropo tuyero, se preparaban sancochos, carne asada, hayacas y todo ello acompañado con aguardiente de caña. En una ocasión, en 1831, instalado allí Páez planifica un encuentro con Cisneros…

El encuentro 

El 7 de diciembre de 1837, llega José Antonio Páez a los Valles del Tuy, específicamente a la hacienda del General Castillo Veitía, en compañía de algunos oficiales, entre ellos el Comandante Felipe Macero. Páez salió a encontrarse con Dionisio Cisneros en su cantón del Cerro de El Lagartijo buscando dar fin a las andanzas guerrilleras del "último de los realistas" en estos parajes.

En el Lagartijo, al sur del rió Tuy se emplaza el General Páez acompañado de dos edecanes y un antiguo lancero llanero que lo acompañaba desde 1819. Páez ordena al lancero que anuncie su llegada a Dionisio Cisneros. El lancero sube a una roca donde se hallaba atrincherado el Dionisio Cisneros con más de doscientos hombres armados con trabucos, pistolas y machetes. A la media hora regresa y le informa a Páez de la situación altamente peligrosa…

—General, no suba usted allá; porque encontrará a 200 bandidos armados de pies a cabeza que lo esperan para asesinarle, pues el jefe me ha dicho con una sonrisa horrible que será usted recibido como se merece.

—Pues bien, espérame aquí, y ustedes tres (dijo volviéndose a sus dos edecanes) si no vuelvo antes de puesto el sol digan a Venezuela, que he muerto en su servicio.


El Centauro de los llanos asume el reto, sabe que estos sujetos, por más que sirvan a Cisneros, admiran a los hombres valientes. Sube la cuesta y del monte salen más de 200 hombres armados, dispuestos a poner fin a su vida. Al fondo está Cisneros, alto, fornido, con rasgos mestizos, portando en su mano una carabina de dos cañones y en el cinto dos pistolas.


—Páez, le dijo Cisneros: ¿cómo te atreves a subir hasta aquí? Qué vienes a hacer en medio de tus más encarnizados enemigos?


—Vengo solamente a entenderme contigo para poner término a la guerra de exterminio que ha asolado hasta ahora a nuestra patria.


—¡No hay guerra inútil cuando se lucha por Dios y Su Majestad, a quienes soy fiel hasta el final! 
—¡Tú ves!, con mis hombres puedo luchar contra tus ejércitos, no les temo. —Te he obligado a venir hasta acá y ahora te puedo fusilar en menos de lo que canta un gallo, quiero que veas la habilidad de mis hombres con las armas.

El Taita sabe que debe seguir firme a su estrategia, de lo contrario, no podrá dominar al caudillo realista. Pensaba que su muerte estaba decretada, mas no vaciló en responder al reto sangriento. Los hombres de Cisneros cargan las baquetas y se escucha el grito de Cisneros:


—¡Fuego!


Las balas pasan rosando al gran General Patriota, pero este no se intimida, Cisneros, sorprendido por la valentía de aquel hombre no puede más que admirarlo. Antes de disparar dio seña a sus hombres de que dispararan sobre su cabeza y aún así el Taita no pestañeó.


—¡Me has vencido!, le dice entonces Cisneros, —¡de aquí en adelante cuenta conmigo vivo o muerto!, exclamó el realista al ver a Páez firme y sin inmutarse. El Taita regresa, así, victorioso y Cisneros es honrado con el grado de Coronel. 

Posteriormente a Cisneros se le concedieron tierras y propiedades en el Valle del Tuy llegando incluso con el tiempo a ejercer cargos de poder en la región. Sin embargo, muchas veces se salía de las normas y de la legalidad y volvía a sus andanzas, afirmaba que su pacto era con el General Páez, no con las leyes de una República en la cual no creía. Cansadas las autoridades competentes de la conducta de Dionisio Cisneros, se le detuvo y se le sometió a consejo de guerra en Villa de Cura y fue fusilado en enero de 1847 acusado de insubordinación y traición a la patria.


El impacto de la figura de Dionisio Cisneros en el Tuy, ha sido maximizada a lo largo del tiempo por la fábula y las leyendas, aún están presentes en la región, los cuentos de los ancianos que asocian a Cisneros como el padre de Mauricio (un muy nombrado encanto del Tuy), o con una inmensa fortuna enterrada en el pueblo de la Magdalena donde algunas personas que viven en esta zona montañosa, cuentan que en noches de verano, cerca de Semana Santa, se ven luces que se expanden y se cierran en el horizonte, también relatan algunos vecinos de esta zona, que se oyen gritos desgarradores pidiendo auxilio. Algunos moradores de los valles del Tuy creen que este tesoro se halla en el cerro del Lagartijo o en el llamado Cerro el Amarillo, ubicado en el municipio Paz Castillo, cuya parte más alta aún hoy se le conoce con el nombre de “El Alto de Cisneros". No faltan quienes piensan que en este lugar, Cisneros tenía ubicado el principal y más seguro de sus campamentos.
     
Cierto es que, no todo fue fábula o leyenda, y que aún en las narraciones hechas por los ancianos, referentes a la conducta de Cisneros, al ser escuchadas, se puede percibir en las expresiones de los nuevos burgueses y terratenientes de Venezuela el terror y  la casi certeza de que en algún momento de la narración puede emerger de la selva de Guatopo ese indio alto, de cara enérgica y ojos penetrantes, con su ejercito de indios, mulatos y zambos a enfrentarlos nuevamente en una lucha de clases entre el rico hacendado y el campesino desposeído.

26 de agosto de 2020

¿Quién Fue Luis Sanojo?


Luis María Sanojo García
Abogado, jurista y político guariqueño, nace en Calabozo (Edo. Guárico) el 18,11, de 1819, muere en Caracas el 27,01, de 1878. Fueron sus padres Candelario Sanojo y Juana García. En 1838 se graduó de bachiller en filosofía en el seminario de Caracas. Luego de esto, inició la carrera de derecho en la Universidad Central de Venezuela, obteniendo la licenciatura en derecho civil (1841). Sin embargo, no pudo optar al título de doctor en jurisprudencia por carecer de los recursos necesarios para la cancelación de la matrícula correspondiente. No obstante lo anterior no le impidió alcanzar el cargo de Juez de Ocumare del Tuy (1848), tocándole como tal juzgar a los jefes de las rebeliones de 1846-1847, entre ellos Antonio Leocadio Guzmán, Ezequiel Zamora y Rafael Flores, "El Calvareño", a quienes condenó a la pena de muerte, basándose en las disposiciones de la ley de junio de 1831 sobre conspiradores. El Calvareño sería fusilado en la plaza de San Jacinto (hoy Plaza Bolívar de Caracas) bajo los cargos de ser un guerrillero alzado de la Revolución Popular. Según las leyendas, el Calvareño se mantuvo sereno y sin miedo ante el pelotón de fusilamiento. Ezequiel Zamora apeló la sentencia de muerte, la cual fue confirmada el 28 de octubre de 1847 en Caracas por la Corte Suprema de Justicia. No obstante, el 5 de noviembre, el presidente José Tadeo Monágas le conmutó la pena por 10 años de presidio en Maracaibo; cuando lo conducían allá, logró fugarse y finalmente quedó indultado por el decreto de amnistía expedido por Monágas el 27 de enero de 1848 para todos los presos políticos. La pena de muerte contra Antonio Leocadio Guzmán, sería conmutada en 1947 por Jose Tadeo Monágas, por un destierro perpetuo, y posteriormente fue indultado totalmente un año después.
Luis Sanojo, aunque sólo estaba sometiéndose a la legislación vigente, sus enemigos le crearon la fama de proceder con "draconiana severidad"; por tal razón, durante el gobierno de los hermanos José Tadeo y José Gregorio Monagas (1848-1858), se le negó acceso a la judicatura.
Profesor de jurisprudencia en el colegio El Salvador del Mundo, de Juan Vicente González, fundó en Caracas, junto con Eloy Escobar, una imprenta que se encargó de la publicación del bisemanario literario y jurídico El Foro (15, 4, de 1856 a 1865). En 1857 salió publicada su primera obra importante Comentarios al Código de Procedimiento Judicial de Venezuela, considerada como uno de los primeros análisis de la ciencia jurídica llevados a cabo en el país. Diputado ante la Convención de Valencia (julio 1858), presentó un proyecto para hacer regresar del destierro al general José Antonio Páez, y preparó las bases del texto de la nueva Constitución Nacional aprobada el 31 de diciembre de 1858. Siendo secretario del Interior y Justicia y luego secretario de Relaciones Exteriores (18.8.1858-febrero 1859), firmó el Tratado de Demarcación de Límites con Brasil, así como con Estados Unidos, estableciendo, en este último caso, la soberanía de Venezuela sobre la isla de Aves. En 1860, fue designado, junto con Juan José Mendoza y Julián Viso, para formular el proyecto de regulación y organización de los "créditos privilegiados" y del "derecho hipotecario" que culminó con la promulgación (09, 07, 1860) de la primera Ley de Bancos que existió en el país.
Nombrado, nuevamente secretario del Interior y Justicia (20, 05, 1861), publicó en 1862 su Código de comercio explicado y comentado, editó y dirigió la Revista Mercantil (1862), y formó parte de la comisión encargada, por decreto ejecutivo, de redactar el nuevo Código Civil (27,10, 1868). Profesor en el colegio Santa María de Caracas. Fue miembro en 1872 de la comisión codificadora encargada de preparar el Código Civil y el Código de Procedimiento Civil, promulgados en 1873, año en que publicó su obra más extensa, la cual tituló, Instituciones de Derecho Civil Venezolano (4 tomos). Ha sido considerado por diversos estudiosos del derecho venezolano como el padre de la jurisprudencia nacional.      Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 22 de junio de 1978.

11 de mayo de 2020

El Vizcondado de Ocumare

En 1755, es creado entre los ríos Marare, Súcuta y Tuy, el Vizcondado de San Bernardo, que junto al Vizcondado de Cocorote otorgado al Libertador, eran los dos únicos Vizcondados existentes en el centro del país. El Vizcondado de Ocumare fue fundado por Don Bernardo Rodríguez del Toro (1675 - 1742).

El Marquéz del Toro, bautizó con su propio nombre esta hacienda en Ocumare, por ser la primera posesión adquirida por él en tierra venezolana. El Marquéz se identificaba plenamente con ella y como una ofrenda la elige para recibir su primer título, Vizconde de San Bernardo. Para el 26 de septiembre de 1732, ya Vizconde, recibe el titulo de Marquéz del Toro, y como ya existía su posesión de San Bernardo, podemos afirmar, que esta tiene más de 300 años de fundada.

Hubo una gran vinculación entre la casa del Marquéz y Ocumare del Tuy. Por intermedio de la Hacienda San Bernardo, después de la muerte del primer Marquéz, los descendientes siguieron la tradición vinculatoria, demostrándose esta vinculación, no solo con la estancia en ella de la familia de Don Bernardo, sino con la presencia directa o indirecta de sucesores del citado blasón marquesino, en diversas haciendas ubicadas en esta sabana, entre ellos el Conde de la Granja, los Maucos, de La Vega, los Ponte, Richter, los Bolet, los Medina Arriens, los Lovera, los Ascanio y los Mendoza. Este ligamen se hace aún más evidente cuando en el año 1692, los descendientes del Marquéz, a saber Juan de Nicolás de Ponte, Don Juan Ascanio, Doña Juana María Lovera y Otáñez, Doña Catalina de Castro, Don Blas Arráez de Mendoza y Don Francisco Mendoza, entre otros piden a Monseñor Dr. Diego de Baños y Sotomayor, Obispo de Caracas y Venezuela, la creación de la parroquia eclesiástica, la cual es concedida el 7 de febrero de 1693, bajo la piadosa advocación del humilde lego de San Diego, con el nombre de san Diego de Alcalá de la Sabana del Tuy de Ocumare.

Puede asegurarse que los lazos que unen a la casa del Marquéz, con la fértil tierra ocumareña es plena e invariable, porque ellos no la tenían como sitio de recreo sino que le daban su calor con su perenne estadía. Sus sembradíos eran extensos, se cultivaba el cacao, el añil, después el café y se tiene por seguro que de las primeras semillas del arbusto, sembradas en Caracas, fueron recogidas en esta hacienda por el Padre Mohedano.

En la jornada sangrienta de Ocumare, en el 1814, año terrible del Decreto de Guerra a Muerte, cuando la invasión del depredador Francisco Rosete, la familia del Marquéz, rinden su tributo a la Patria, acá en este suelo ocumareño, cuando son asesinados el Coronel Pedro de la Vega, Don José Ignacio de Ibarra y Rodríguez del Toro, Oficial de nuestro Ejercito y Prócer de la Independencia, Don Domingo Mauco, Don Diego Hurtado y Doña Juana de Aristiguieta. 


7 de abril de 2020

DOMINÍC

   
Tomado del "Blog" del Profesor Manuel Monasterios

Corre el año 1749 y en las calientes tierras del Tuy, donde se produce el cacao, los negros en las barracas de la Hacienda Marín, en el silencio de la noche, oyen el látigo que muele las espaldas de José Tomás, un esclavo escapado de la hacienda del Marqués del Toro, en el pueblo de Yare, quien fue capturado en las montañas de las Yaguas y traído hasta el cepo de Marín para castigar su osadía y atrevimiento y al mismo tiempo para sacarle información sobre las cimarroneras y cumbes que se habían formado.

Aquel negro destruido físicamente por más de 100 latigazos está dispuesto a hablar, a informar, para evitar el fuete.

El mayoral un mulato llamado Ño Juan Casildo, era un sádico que gozaba maltratando a los negros, los ojos se le ponían como un tizón y botaba baba por la comisura de los labios cada vez que afincaba su rejo de 7 cueros sobre las espaldas de las negras y los negros. Poco le importaba la vida de aquellos seres de su misma raza. Por eso el refrán: “no hay peor cuña que la del mismo palo”. —¡El mulato Juan Casildo es más malo que mandinga!, decían los esclavos, la verdadera autoridad en las haciendas, su ley venía del amo, pero era él quien sembraba el terror y hacía las veces del señor, que muy pocas veces venía por aquellas haciendas tan lejanas de Caracas.

—José Tomá, maldito, ¿Cuántos negros hay en esa cumbe?
—Ño Juan so muchos no se cuanto... No me pegue más po amol de Dio...
—¿Quién es el que manda?
—Dominí que se a escapao , venio rio arriba.
—El luengo sabe mucha cosa, escribe y lee .
—Ademá dice a lo negro que hay una orden del Rey pa que esclavo sea libre y amo blanco no quie cumplí. 
   
El esclavo torturado se refiere a un negro “luengo” a quien los esclavos de las haciendas del Tuy llaman “Dominí”. Este fue capturado muy niño en las costas angoleñas, por piratas traficantes, era hijo de un rey africano. Un holandés lo recibe en parte de pago y lo toma como su ayudante personal. La inteligencia del niño le permite, aprender, el holandés, francés y también el castellano, lee y escribe en los dos primeros idiomas y el castellano lo habla con cierta soltura, acompañando al holandés visitó muchas veces Europa y aprendió muchas cosas avanzadas para su época. Aprendió el arte del comercio, manejo de armas, marinería y sabía el valor de las monedas. En una de las incursiones del holandés en las costas del bajo Tuy, el barco y la tripulación son apresados por las autoridades coloniales, los holandeses fueron remitidos a Cuba y al joven negro “Dominí” lo compra un agente del Marqués del Toro en remate y es enviado a una de sus haciendas ubicada en la población de San Francisco de Yare en la zona de los Valles del Tuy. Allí el negro es asignado a los trabajos rudos propios de la hacienda, pero por su capacidad e inteligencia desarrolla un plan de escape que le permite huir a los montes, llevándose un grueso número de esclavos y esclavas, incursiona en varias haciendas y con violencia se va llevando a los negros a las montañas, predica la libertad de los esclavos, y les hace entender que el Rey de España, mediante una capitulación, ordenaba la libertad de todos los esclavos, pero los amos no lo permitían y que la única forma de lograr la libertad era asaltando las haciendas y liberando a los negros que estaban acostumbrados a las cadenas.

El Negro Manuel Espinoza


En la Sabana de Ocumare, al igual que en otras ciudades del país, se creaban frecuentemente intentos de levantamientos entre los negros con ideas libertarias, pero más que todo como ideas individualistas, sobre todo en los esclavos, motivados por el mal trato que le daban no solo los españoles, sino también algunos hacendados de los llanos y valles de la provincia, criollos mantuanos, cuyo comportamiento hacia los sumisos era perverso y cruel.

Debido a este comportamiento los negros de Barlovento, Guatire, Guarenas y sobre todo los de los valles del Tuy, se levantarían para vengar tanto atropello y escogieron la Sabana de Ocumare, para realizar sus propósitos; el Jefe del levantamiento era el negro Manuel Espinoza, quien provenía de la Nueva Granada, específicamente del Puerto de Cartagena de Indias. Según la Crónica, los negros para su alzamiento habían escogido el 24 de junio de 1749, día de su Santo Patrono, Juan el Bautista, y habían previsto que al lograr su libertad nombrarían jefe del gobierno al negro Eusebio Guzmán, pero quizás por falta de tacto de los levantados fue descubierta la insurrección; el negro Manuel Espinoza fue ajusticiado, otros fueron castigados con prisión y confinamiento. Entre los sublevados atrapados se encontraba Bruno del Rosario Reyes, quien es torturado y sometido a interrogación, confesando lo siguiente:

“Era el día del motín que pensaban los negros esclavos hacer la noche de San Juan de este año, en que ideaban mantenerse en baile por los barrios. Hasta el silencio de la noche, y entrar luego matando hombres y mujeres de esta ciudad y llevar al Palacio del Señor Gobernador al negro Eusebio Guzmán y coronarlo Rey”. Pero para ser claros, los negro solo anhelaban vivir en libertad, como lo hacían en la lejana África, sus antepasados.


Tomado de: https://entrepaginas-yuniomah.blogspot.com/p/curioso-pero-cierto.html

31 de enero de 2020

Al Coronel Felipe Macero...


DOCUMENTO 5832. OFICIO DE PEDRO BRICEÑO MÉNDEZ PARA EL CORONEL FELIPE MACERO, FECHADO EN CARACAS EL 5 DE JULIO DE 1821, POR EL CUAL LE ORDENA QUE PERSIGA LAS PARTIDAS ENEMIGAS EN LOS VALLES DEL TUY DE LOS CUALES HA SIDO NOMBRADO COMANDANTE GENERAL. PACIFIQUE E INSPIRE CONFIANZA A SUS HABITANTES; AUMENTE LAS TROPAS SI LO CREE CONVENIENTE. EN LO ADELANTE SE ENTENDERÁ CON PÁEZ, NOMBRADO GOBERNADOR COMANDANTE GENERAL DE LA PROVINCIA DE CARACAS.*


Caracas, 5 de julio de 1821.
Al Señor Coronel Felipe Macero.


S.E. el Libertador ha visto el oficio que con esta fecha dirigía V.S. a S.E. el Vicepresidente de Venezu

ela, y queda en cuenta de su contenido.
Antes de ahora he prevenido a V.S., de orden de S.E., que permanezca en esos Valles persiguiendo las partidas que haya formadas, hasta dejar perfectamente tranquilo el país.
S.E. me manda que le repita la misma orden, y que le añada:


1º Que está V.S. nombrado Comandante General de los Valles del Tuy, comprendidos en ellos todos los pueblos desde Cúa hasta Santa Lucía inclusive.


2º Que proceda V.S. inmediatamente a pacificarlos, destruyendo las partidas enemigas que hayan quedado o formándose;inspirando confianza a los vecinos para que se restituyan tranquilamente a sus casas, arreglando el Gobierno civil y militar de cada pueblo, y velando el que cada magistrado cumpla su deber e impida los abusos, desórdenes y rumores de facciosos.


3° Que conserve V.S. consigo y destine del modo conveniente a estos objetos la columna que está a las órdenes de V.S.


4° Que está V.S. autorizado para aumentar esas tropas con nuevos reclutas del país siempre que sea necesario, dándole a la columna la fuerza que las circunstancias exijan.
5° Que se entienda V.S. en adelante con el Señor General Páez, como Gobernador Comandante General de esta Provincia. A él se pedirán las armas y municiones que necesite, aunque S.E. cree que si V.S. hace perseguir los dispersos del enemigo y recoger los fusiles, tendrá más de los necesarios.


Lo comunico, &.
[PEDRO BRICEÑO MÉNDEZ]
* Archivo del Libertador. O’L. Vol. XVIII, 2° f°27 y vto.


¿Quién fue el Comandante Felipe Macero?


El Coronel Felipe Macero (Valencia, España 1777 - Caracas 1868), hijo de un Coronel del ejercito español. Empezó su carrera militar en las filas realistas, pero en el movimiento de 1810 se puso del lado de los patriotas con Simón Bolívar y el Marquez de Uztáriz.  Felipe Macero, fue un ilustre Prócer de la Independencia. Inició la carrera militar desde 1810 como integrante del batallón "Aragua", y se trasladó con dicho cuerpo a Caracas para tomar parte activa en el movimiento revolucionario. Se destacó en distintos combates. Con posterioridad alcanzó el grado de General. Conforme a muchas versiones, es fama que su valor llegaba a la temeridad y que lleno de merecimientos y en avanzada ancianidad, murió en Caracas en 1868. Fue un veterano del llamado "Batallón de Aragua" en 1810; combatió bajo las ordenes del Coronel Manuel Ayala. Es hecho prisionero por las tropas realistas, logra fugarse y se une a las tropas de Bolívar en 1813, al año siguiente, con la derrota de los patriotas, huye al oriente de Venezuela y luego a las Antillas; de vuelta a Venezuela, combate en Guayana y luego en los llanos bajo las ordenes de Páez y de Cedeño. Fue de los veteranos de la batalla de Las Queseras del Medio, combate en el oriente del país bajo las ordenes de Bermúdez, logrando que se incorporen a las filas patriotas criollos realistas y los hombres bajo el mando de éstos. Participa en La Campaña de Carabobo en 1821 bajo las órdenes de Bermúdez. Fue Jefe de la Plaza de La Guaira y luego Comandante de Armas de la misma. Organiza para las tropas de la República, en Los Valles del Tuy, una fuerza de 400 infantes y un escuadrón de caballería. En 1830 realizaba operaciones en los valles del Tuy contra la facción de Dionisio Cisneros y, en dicha ocasión, libró contra éste una refriega de la cual resultó victorioso. En esa oportunidad, Felipe Macero, comandante general de los valles del Tuy, en un combate por los lados de Ocumare, informa del enfrentamiento suyo con la guerrilla realista de Cisneros, que arrojó un saldo de numerosos presos, entre ellos el General Felipe Macero, logra capturar en la huida, a unos de los hijos del líder, uno de corta edad, este episodio sería más adelante factor fundamental en la vida de José Antonio Páez y de Dionisio Cisneros en tierras ocumareñas, no obstante Cisneros logró escapar. Se entregaron 55 hombres del guerrillero realista, 45 resultaron muertos y prisioneros; se le incautaron 178 piezas entre armas de fuego y blancas. El Comandante Felipe Macero, había sido nombrado por Simón Bolívar, después de la batalla de Carabobo, Comandante General de Los Valles del Tuy, para intentar sofocar el brote insurreccional reformista, sin embargo, Cisneros continuó alzado hasta 1831, año en que depuso las armas ante el general José Antonio Páez.
     


Tomado de: http://www.archivodellibertador.gob.ve/escritos/buscador/spip.php?article11650


11 de enero de 2020

"Mataguaro" y "El Calvareño"



     
Guerra Federal de Venezuela
 Uno de los períodos más trágicos que ha recorrido Venezuela a lo largo de su historia convulsionada es el denominado la Guerra Federal, que comenzó por apetitos desordenados de poder en un  país consumido por un absoluto analfabetismo al que se agregaba además toda suerte de enfermedades y pestes que impedían el crecimiento poblacional, como producto de los defectos y ambiciones que se arrastraban desde el período de la Independencia. El país estaba sumido dentro de una trifulca donde la ley se ejecutaba por la fuerza temerosa del machete.

Por estos valles tuyeros anduvieron opacos generales de montoneras, como Mariano López, Simón de la Madriz, Natividad Mendoza, Regino del Nogal y el bandido Trinidad González, alias "Mataguaro", quienes pretendieron alentar una insurrección de negros contra blancos. Tinidad González conocido en los medios criminales como "Mataguaro", fue un bandido, que en 1856 se había fugado de la cárcel de  la victoria, y se ocultó en los montes tuyeros para cometer sus fechorías. El hombre y su pandilla se convirtieron en una verdadera pesadilla para la gente acomodada de los pueblos vecinos, quienes pedían ayuda al gobierno diciendo que "mataguaro" tramaba dirigir una insurrección de negros contra los blancos. Y mientras el hambre imperaba por doquier, este facineroso asolaba todo lo que encontraba en los poblados.

"Mataguaro" era de una presencia horrible que asustaba a cualquiera. En una pelea, se enredó a forcejear con el general conservador José María Zamora, y este de un trabucazo le arrancó, la quijada de abajo y, cuando se disponía a rematarlo, le saltaron encima Críspulo y Wenceslao Medrano junto con Baldomero Pérez y Florindo Lara, para proteger a su jefe "Mataguaro" quien logró escaparse con vida pero sin quijada. Tenía que alimentarse de líquidos, sostenerse la lengua con un pañuelo y recibir el alimento de mano ajena, echado boca arriba. Por fin lo mataron en 1859, asaltando Los Teques, a la cabeza de una guerrilla federal. 


 Hace 174 años, en 1846, es fusilado en la Plaza Bolívar de Caracas, el célebre guerrillero de extracción campesina Rafael Flores, más conocido como El Calvareño, nacido en los Valles del Tuy, estado Miranda y quien, comandando un grupo de campesinos, irrumpe en la vida política nacional con el alzamiento que, en procura de libertad y de desarrollo, protagoniza después de que el Presidente José Tadeo Monagas asume el poder en 1847.

Su acción lo lleva desde los Valles del Tuy hasta Tejerías, donde se une con partidas sediciosas provenientes de los Valles de Aragua, desde donde se desplazan a sitios cercanos en espera del asalto a Caracas. Apresado por las fuerzas del Gobierno la suerte de Flores fue la muerte, mientras que muchos de sus seguidores fueron condenados a penas físicas y de prisión.Tildado por el Gobierno conservador de “bandido”. El Calvareño se había opuesto al partido conservador y denunciado sus atropellos contra el pueblo este popular guerrillero estaba alzado en protesta por los atropellos de la oligarquía caraqueña.

En 1846, el Calvareño se proclamó partidario de las ideas democráticas de Antonio Leocadio Guzmán y se alzó en armas en los Valles del Tuy. Entre sus principales demandas se destacaban la libertad de los esclavos y la distribución de tierras entre los campesinos. Después de unas escaramuzas fue detenido por tropas al mando del general Felipe Macero y llevado a proceso, fue acusado de “alzarse en armas para asesinar a la gente industriosa y dar libertad a los esclavos”. Fue condenado a muerte y el Gobierno se negó a conmutarle la pena. La ejecución se llevó a cabo el día 23 de diciembre a las 12 y 20 minutos. Según las leyendas, el Calvareño se mantuvo sereno y sin miedo ante el pelotón de fusilamiento. Durante muchos años, el pueblo lo exaltó en su memoria y cantó la llamada “Canción del Calvareño”, con referencia a sus proclamas revolucionarias.

El Calvareño bajaba por la quebrada de Chacao a las quebradas de Cagua y las Palomas, reclutando gente y recogiendo municiones de guerra. Acompañándole como segundo al mando, su amigo, José de Jesús Zamora. A éstos se le iban uniendo los esclavos de las haciendas por donde pasaban; a quienes prometían la libertad. Por lo cual dispusieron las autoridades del Tuy, que en las haciendas debían estar, a las 7 de la noche, todos los esclavos y manumisos dentro de sus respectivos repartimientos, y que sólo por un caso urgente podían salir después de dicha orden con una boleta en que se manifestara la causa. También se ordenó a los dueños y mayordomos, que inmediatamente que se fugara algún esclavo o manumiso, dieran parte a las autoridades, con las señales fisonómicas del prófugo para perseguirlo. El 12 de septiembre a la 1 de la tarde fue capturado El Calvareño, con algunos de sus principales compañeros por una guerrilla de caballería de Charallave, auxiliada de un piquete de infantería, comandados por el Coronel Felipe Macero. En la noche del mismo día fue aprehendido en Tácata su amigo, Jesús Zamora, y los subalternos Marcos Arestiguieta, Pío Andrade, José Espinoza y Gregorio Chacín, quienes fueron remitidos presos por el Jefe político del Cantón de Ocumare del Tuy, al Tribunal del mismo, enviándose junto con ellos las diligencias sumarias practicadas por el Juez de Charallave sobre la facción acaudillada por El Calvareño. Encontró el Juez mérito suficiente para proceder contra todos, y libró auto de prisión.

Fuente: http://circulobolivarianofabriciojeda.blogspot.com/2008/12/fusilado-en-la-plaza-de-san-jacinto.html

12 de enero de 2019

Un Pintoresco Viaje a Ocumare del Tuy


Por: José Antonio García de la Concha Negretti

Recopilación: Manuel Aponte Bolívar


«Un tío mío, el general Benjamín Arriens Urdaneta, tenía una hacienda de caña llamada “Santa Ana” a la entrada de Ocumare del Tuy. Buen hijo, esposo excelente, padre amantísimo, amigo leal y desprendido, general pundonoroso, porque en aquella época había dos clases de generales. Se les decía pundonorosos a los que habían conquistado el título guerreando.

En esos días, mi tío había sido nombrado Presidente del Estado Miranda, cuya capital era entonces la histórica Ocumare del Tuy. Hombre de mucho prestigio, quiso el pueblo celebrar tal acontecimiento. Enguirnaldaron las calles, se fomentaron carreras de cintas, coleadas de toros y festejos de toda índole. Recuerdo hasta un almuerzo en la hacienda “El Mamón”, donde el “sancocho” lo tuvieron que preparar en un fondo de trapiche y las verduras la sirvieron en bateas, el baile duró tres días. Encantados estábamos por aquella aventura, pues era una hazaña arriesgarse a un viaje a Ocumare, cuando ni caminos habían y tendríamos que pasar dos días por montes, quebradas y rancherías. Cerca de las tres de la madrugada se presentó el cochero Obregón con una calesa de viajes tirada por tres caballos. Se acomodaron mis tías, Manuel de los Santos, mi hermano y yo fuimos de Perico a Morrocoy a buscar a Dolores Padrón, prima de mi tía Eumelia, esposa de mi tío Benjamín, y de allí emprendimos el famoso viaje vía El Valle. Pasamos por Conejo Blanco, (hoy Los Jardines del Valle), seguimos por Coche, pasamos la quebrada de Turmerito, La Mariposa, La Providencia, Gato Amarillo, (hoy bajo las aguas del dique), y escuchábamos el relato de los baños de Misia Zoila en “El pozo de los pájaros”. En Bejarano, nos desmontamos para poder pasar el puente de Los Almendros, que era de poca seguridad para pasar un carruaje y al fin llegamos a la Cortada del Guayabo. Allí nos desayunamos con caraotas, carne frita, huevos, queso frito, plátanos fritos. Imagínense con ese mantequero y los bamboleos del coche cómo iban nuestros pobres estómagos. Pasamos Los Mangos y a las doce del día llegamos a Maitana, donde debíamos almorzar y montar en cabalgaduras, pues hasta allí nada más podía irse en coche o carreta. El camino que continuaba era de recuas transmontando por Parapara. Maitana era un fundo del general Leonso Quintana, donde tenía en la casa un saladero de cueros de ganado. Los olores eran horribles, el mosquero insoportable, un lugar húmedo y sombrío, que no provocaba almorzar. El entusiasmo por montar a caballo y seguir conociendo vistas y parajes no nos dejó descansar siquiera y emprendimos la marcha vía La Cortada de Maturín, llegando en una tarde clara y serena a la altura de Parapara de donde pudimos contemplar los extensos y fértiles Valles del Tuy.

Allí nos esperaba mi tío Carlos, hermano mayor de mí madre. Descansamos un rato y luego, mis tíos en buenos caballos y Manuel y yo en sendos burritos, comenzamos la bajada pasando por Tierra Negra para llegar muy entrada la noche a la Posada de Los Marrero en la entrada de Charallave. Aquí nos extrañó el agua por ser salobre, pero nos dijeron que era muy sana y que tenía alguna influencia en los matrimonios porque eran escasos los varones y abundantes las hembras y que por lo regular todas resultaban mujeres bonitas. Efectivamente en el Tuy se decía que Charallave era la tierra de las mujeres bonitas. Cenamos y luego nos acostamos en catres pero estábamos tan molidos que dormimos como unos benditos. Bien de mañana ya estábamos cabalgando para llegar a buena hora de almuerzo al tan deseado Ocumare. Pitahaya, Las Juasjuitas, Vallecito, La Casa de Tejas, Aponte y el paso del río, donde diez hércules africanos nos levantaron en vuelo y nos sientan sobre sus cabezas y llevando las bestias de diestro nos pasan del río. Mis tías gritan, patalean pero nada, fueron depositadas con todo miramiento en la otra orilla.

A las doce sonaron los cohetes anunciando nuestra llegada a Santa Ana, plena de gentes de todas las esferas sociales estaba la casa. Habían venido a saludar y conocer a los viajeros las familias: Rodríguez, Navarro, Oyón, Belisario, Castillo-Veitía y muchos otros. Manuelito Rocha, Jefe Civil, Pedro Galarraga, Comandante de Armas, el doctor Agüero, Luis Sagarzasu, el boticario doctor Ros, y muchísimas personas más. Aquello terminó en un gran “sarao”, como decía mi tío Benjamín cuando se bailaba. Con ellos estaba temperando la muy simpática Ana Teresa Márquez, que reunida con la espiritual Dolores Padrón, nos hicieron pasar unos días divertidísimos. Los baños en el Chorrerón del trapiche y luego la totumita con “conga” esto es, melao caliente con un chorrito de aguardiente del alambique. La pesca y sancocho de corroncho a orillas del río.

Nuestros paseos eran en la tarde por El Rodeo, barrio muy interesante por la cantidad de pequeñas industrias. Allí vi cómo se montaban las alpargatas, cómo se tejían los sombreros de cogollo, cómo se preparaban y cocían los budares y cazuelas, los talabarteros arreglando enjalmas, arritrancos y guruperas, el encabullado de garrotes, el hojalatero soldando faroles y cántaros para las tinajas, mujeres preparando y raspando totumas y cantidades de cosas que se nos iba el tiempo admirando aquella gente industriosa y trabajadora. Mis tías se extremaban en atenciones para con todos y nuestro regreso fue con lagrimas en los ojos». 
Casa de Santa Ana, esta hermosa casona perteneció al General Benjamín Arriens Urdaneta, uno de los precursores para que Ocumare del Tuy fuese Capital del Estado Miranda.


Tomado de: UN PINTORESCO VIAJE A OCUMARE DEL TUY.
 Por: JOSÉ ANTONIO GARCÍA DE LA CONCHA NEGRETTI

Recopilación: Manuel Aponte Bolívar



5 de enero de 2019

Adiós, a Ocumare


Ironías de la vida, el bellísimo valse “Adiós, a Ocumare” como debería llamarse es “Adiós a Petare”, porque lo compuso en 1904 Don Ángel María Landaeta, secretario del Tribunal de Primera Instancia y primer violinista de la Banda del estado cuando la capital del estado Miranda que era Petare, fue trasladada a Ocumare del Tuy.

Eran tiempos de valses y presidía la República de Venezuela el General Cipriano Castro, gran bailador de valses y protector de los músicos que los interpretaban. Cuenta la historia que el General Castro volvió a los 20 estados del federalismo zamorano y en el Tuy, se denominaron los Distritos Tomás Lander (Ocumare, Yare y Quiripital), Paz Castillo (Santa Lucía y Santa Teresa) y Rafael Urdaneta (Cúa y Charallave), y quedó establecida Ocumare del Tuy como capital del estado Miranda. Tal disposición gubernamental disgustó a los petareños, especialmente a los funcionarios gubernamentales que tenían que dejar sus querencias y trasladarse al Tuy, sede de la nueva capital. 

     
Ángel María Landaeta
Entre los funcionarios que debieron partir a Ocumare estaba Don Ángel María Landaeta, quien ejercía de forma simultánea el cargo de secretario de un Tribunal de Primera Instancia, músico ejecutante del violín, compositor e integrante de la Banda Oficial del Estado dirigida por el músico Germán U. Lira, autor de la música del Himno del Estado Miranda.

Don Ángel se inspiró y compuso este hermoso valse, composición por la cual entró en la historia musical de Venezuela. Es, justamente por esta composición que más se recuerda a este músico del siglo XX.

En realidad, la musa de Ángel María Landaeta concibió el valse como un homenaje al pueblo que debía dejar (Petare), era la despedida expresada en esta bella música instrumental. La primera vez que se interpretó esta renombrada pieza musical fue precisamente en Petare, por la Orquesta dirigida por el Maestro Gemán U. Lira, Ángel María Landaeta en el violín, Manuel Yélamo como flautista, Alejandro Gerentes, Contrabajo, Juan Bautista, Clarinete, Bernardino García, Tromba y los hermanos del maestro Lira: Domingo y Rafael, en el Bombardino y la flauta, respectivamente.

La pieza, que hoy es un clásico de la música venezolana, fue todo un éxito desde el primer momento, contando además, desde su nacimiento, con el aval político de las autoridades gubernamentales: Castro la hizo su favorita en los bailes desde el primer día en que la escuchó, el General Benjamín Arriens Urdaneta, Presidente del Estado Miranda y primero que ejerció el cargo en Ocumare del Tuy, le ordenó a la Banda que siempre la tuvieran en su repertorio, en las retretas y bailes que amenizaban.

Este valse adquirió notoriedad desde el principio ya que fue copiado por todas las orquestas y bandas y era número obligado en el repertorio de retretas y bailes, especialmente aquellos donde el General Castro asistía. Pero desde el principio se creó una confusión, porque parecía una despedida de Ocumare y no de Petare. En las partituras se le suprimieron a “¡Adiós!” los signos de admiración y se sustituyeron por una coma. No obstante todo esto, la tradición considera que esta pieza musical es emblemática de Ocumare del Tuy y así se acepta, no importa el origen y la intención del maestro Landaeta, y tal como ocurre con las piezas musicales populares, los habitantes de Ocumare del Tuy la hicieron suya. A pesar de la dedicatoria a Petare, lo importante es que desde comienzos del siglo XX ha estado y siempre estará en el corazón de todos los tuyeros.

Este valse originalmente no tuvo letra, pero más tarde se la colocó Arturo Barrios de Santa Lucía, aunque a veces se señala a Gregorio José Timotes como autor de sus versos.

Adiós, a Ocumare

I
Si por cruel imposición
abandono tu valle
temo que mi corazón
por la pena estalle
y si por no ser feliz
nunca más yo volviere
¡ay, Ocumare! ¡ay de mí¡
no se por qué me fuí
ni cuándo volveré.
(bis)


II
El Tuy es muy dichoso en su correr
pues no te abandona aunque se va
cuando felizmente en su vagar
cruza de las vegas hacia el mar
envidia me causa en mi dolor
al ver el frescor de su vergel
(pues no se separa de su alcor)
y besa sus plantas siempre fiel
sin decirle nunca adiós
(bis)